El BOE del pasado 31 de Diciembre publicó el RDLey 36/2020, ratificado posteriormente por el Congreso, que recoge un conjunto de medidas para “organizar” la ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. La envergadura del Plan requiere de la puesta en marcha de un modelo global de trabajo que permita el análisis, la evaluación y el seguimiento de los diferentes proyectos de inversión que deberán plantearse al amparo del mismo. Se ha optado por un modelo centralizado, dentro del cual queremos resaltar, por su importancia, la figura de los “PERTEs”: Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica .

La concreción de los PERTEs será el primer paso para la definición de las futuras inversiones: los PERTEs podrán consistir en un proyecto único o en un conjunto integrado de proyectos con un objetivo común, y deberán ser aprobados por acuerdo del Consejo de Ministros a propuesta del Ministerio correspondiente, teniendo en cuenta los requisitos que deben reunir:

  • Deben representar una importante contribución al crecimiento económico, a la creación de empleo ya la competitividad de la industria y la economía española.
  • Deben permitir combinar conocimientos, experiencia, recursos financieros y actores económicos, con el fin de remediar importantes deficiencias del mercado o sistémicas, y retos sociales a los que no se podrían hacer frente de otra manera.
  • Deben tener un carácter innovador o aportar un valor añadido en términos de I + D + i.
  • Deben ser relevante cuantitativa o cualitativamente, en cuanto a su tamaño y alcance.
  • Deben favorecer la integración y el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas, así como el impulso de entornos colaborativos.
  • Deben contribuir de forma concreta y clara a uno o más objetivos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía española, el cual gira en torno a 4 ejes: la transición ecológica, la transformación digital, la igualdad de género y la cohesión social , económica y territorial.

La ejecución de los PERTEs requerirá, sin duda, de fórmulas de colaboración público-privada: una vez se aprueben se abrirá el plazo para que puedan presentar los proyectos de inversión concretos que podrán acceder, en su caso, a los fondos europeos que conforman el Next Generation UE.

Como ya hemos señalado en anteriores Premier letter, la financiación especializada constituye un complemento idóneo a la financiación bancaria tradicional.

Queremos hacer especial mención en esta carta a la financiación a clientes, de la mano de su empresa proveedora, con el fin de aportar un valor añadido a ese cliente.

Este tipo de operaciones tiene su mejor exponente en compañías dedicadas a la fabricación de equipos o activos, que pueden incorporar en su oferta comercial una propuesta de financiación con un tercero.

El proveedor consigue hacer más competitiva su y el cliente puede financiar la compra a medio-largo plazo, diversificando sus fuentes de financiación, sin consumir sus líneas de financiación habituales.

En el mercado existen financiadores especializados en este tipo de operaciones, con importante experiencia y capacidad para diseñar propuestas a la medida de las necesidades de cada cliente.

Si estás interesado en ampliar la información sobre este tipo de operaciones no dudes en contactar con nosotros.

Dentro del mercado de financiación alternativa, existe ya en nuestro país un abanico de “financiadores” especializados en la financiación de operaciones inmobiliarias, desde proyectos residenciales hasta activos alternativos.

Este tipo de “financiadores” tiene un conocimiento muy especializado del mercado y aporta un valor importante a aquellas empresas que, por ejemplo, necesitan financiar la adquisición de un suelo para iniciar un nuevo proyecto inmobiliario o requieren financiar la construcción de una obra. En ocasiones, cubren el "gap" que existe hasta que la financiación bancaria tradicional pueda entrar a financiar el proyecto, dados sus criterios de concesión.

La financiación de este tipo de operaciones tiene un coste que se encuentra en un medio camino entre la rentabilidad del promotor y la financiación bancaria tradicional y requiere, normalmente, alcanzar un importe mínimo por operación.

Entre sus características principales debemos destacar su capacidad de alinearse con los intereses del promotor y de aportar soluciones a la medida de cada proyecto . Ello ha permitido impulsar la actividad de algunas empresas del sector o que puedan desarrollar proyectos singulares que, de otra forma, no se hubieran llevado a cabo.

Si estás interesado en ampliar la información sobre este tipo de financiaciones no dudes en contactar con nosotros.

En nuestra Premier letter de Mayo hicimos un sencillo test de stress a una muestra aleatoria de 5.000 empresas con facturación entre 500 mil y 5.000 miles de euros, aplicando una reducción en su cifra de negocio de 1/3, con el resultado de que más del 80% de las compañías entrarían en pérdidas y en una parte significativa de ellas estas pérdidas “consumirían” la totalidad del capital.

Seis meses después, la realidad apunta a que si bien hay una serie de sectores en los que la pandemia no ha impactado de forma extrema, en otros, los más afectados, el impacto ha sido mucho mayor del esperado y aún lo será más. A ello se une el hecho de que las ayudas que procederán de Europa tienen “apellido”, de forma que lo que no tenga un componente “verde” o “digital” no será objeto de atención.

Por todo lo anterior, en diferentes foros comienza a hablarse abiertamente de que la economía y el Estado no pueden seguir ayudando y otorgando “respiración asistida” a compañías que ya no van a ser viables. Es decir, que damos por perdido ya una parte, no menor, de nuestro tejido empresarial: ¿nos hemos parado a pensar cuál será el coste de dar por perdidas a estas empresas, que antes de la pandemia eran perfectamente viables?, ¿cuánto tiempo y dinero costará recuperar este tejido empresarial?.

Aun estamos a tiempo de no dar nada por perdido, a pesar de la negativa evolución de la pandemia: a diario nos encontramos, simplificando el análisis, con 2 tipologías de compañías con problemas: unas que “están en la UCI”, dado que apenas tienen actividad y pierden dinero cada día, debido a que sus gastos son mayores que sus ingresos, y soportan un volumen de deuda que se incrementa día a día, y otras que “están en planta”, con unas ventas que les permiten cubrir sus costes de explotación, pero que, antes o después, no podrán afrontar la deuda financiera que tienen, en la mayoría de los casos “hibernada”.

En las segundas, el tratamiento a aplicar debe ser una planificada y ordenada reestructuración de su deuda, reforzando su capital si fuera necesario, y en las primeras ¿qué se puede hacer?: ¿deben cerrar?, ¿debe aprobarse un “ingreso mínimo vital” para ellas?, o deben “reinventarse” e identificar nuevas fuentes de negocio.

En cualquiera de los casos, ya sean “procesos de reestructuración” o “procesos de reinvención”, no podemos dar nada por perdido y, para ello, es fundamental contar con el asesoramiento de firmas especializadas como Premier Corporate Group que aportan su experiencia y una visión global que es clave en momentos de crisis.