Más allá de la financiación acogida al aval de las líneas ICO Covid19, las empresas están teniendo un menor acceso a la financiación bancaria, como consecuencia de la crisis generada por la pandemia. Esta situación se agudizará, además, si el mapa bancario en España se sigue concentrando, lo que llevará, todo ello, a un desarrollo mayor de la financiación alternativa en nuestro país, en línea con lo que ocurre en otros países.

La financiación alternativa, que debiera ser complementaria a la de la banca, ha estado muy especializada, bien en soluciones para el circulante, bien en compañías de un tamaño mínimo, pero, poco a poco, va ampliando su “target” de inversiones.

Se trata de un mercado poco conocido pero muy profesionalizado en el que siempre es importante contar con el asesoramiento de firmas especializadas como Premier Corporate Gorup que, tras identificar las necesidades de la empresa y en base a un conocimiento “experto” del mercado, diseñan la estructura óptima de la financiación a implementar.

Desde financiación con la garantía de activos (“asset finance”), hasta operaciones de préstamo a largo plazo con estructuras flexibles de amortización: son diversas las fórmulas de financiación que puede encontrar una empresa dentro del mercado de financiación alternativa.

Poco a poco, las empresas debieran ir acercándose y conociendo este mercado, con el objetivo no sólo de encontrar financiación para cubrir sus necesidades, sino de diversificar sus fuentes de financiación.

La crisis del Covid19 está imponiendo una economía sin contacto –“low touch economy”- e impulsando la transformación digital de las empresas. El teletrabajo, la telemedicina, la educación a distancia o los “webinar” son algunos ejemplos de cómo hemos sustituido relaciones personales por relaciones a distancia.

Las empresas se han visto obligadas a analizar el impacto de la pandemia en sus relaciones con clientes, con proveedores y con empleados, debiendo adoptar medidas para mantener su actividad diaria dentro de esta “nueva realidad”, con el fin de minimizar cualquier riesgo de contagio.

Muchas de estas medidas se quedarán ya para siempre, pero otras no: la gestión de clientes y la de las personas/equipos, por ejemplo, requieren un contacto directo y personal que es insustituible, y ahora, más que nunca, somos conscientes de ello.

Sí que es importante que las organizaciones aprovechen este nuevo entorno y analicen todos sus procesos para, si es posible, optimizarlos y, sobre todo, identificar, en el contexto actual del mercado, dónde está el verdadero “core” de nuestro negocio, ejercicio que en muchas ocasiones nos traerá reflexiones estratégicas importantes: ¿cuál es “core” del negocio de El Corte Inglés, Mercadona, Inditex o el Banco Santander?.

El pasado 9 de Julio el Banco de España publicó el informe trimestral de resultados de las empresas no financieras referido al primer trimestre con la siguiente conclusión para la muestra de empresas que componen el estudio: caída del 63% del resultado ordinario neto, teniendo en cuenta que el estado de alarma sólo afectó a la segunda mitad del mes de marzo.

Sin duda la tónica será la misma en los próximos trimestres: caídas de resultados y, además, aumentos significativos de endeudamiento. Con este panorama, ¿qué ocurrirá en el 2021 con la financiación de las empresas?: PLANIFICACIÓN Y ANTICIPACIÓN:

  • Cierres mensuales que permitan ver mensualmente la evolución de la compañía.
  • Previsiones trimestrales de caja para visibilizar la tesorería a corto plazo.
  • Estrecha relación con los proveedores financieros.
  • Planificación mensual de los próximos 12 meses, bajo un escenario de máxima prudencia e identificación de medidas para no que haya tensiones de liquidez.

Tras el final del estado de alarma, afrontamos una fase de incertidumbre, a la espera de la vacuna, en la que las compañías deberán afrontar procesos de reestructuración/reorientación de cuyo éxito dependerá la viabilidad a futuro de su negocio.

 

Si nuestra economía necesita una recuperación lo más rápida posible, uno de los principales focos de atención, y de medidas, debiera ser la reactivación e impulso de nuestras exportaciones: en el 2019 fueron más de 200 mil las empresas que exportaron y lo hicieron por un volumen de más de 290 mil millones de euros.

En el mes de abril de 2020, el dato de exportaciones de mercancías registró una reducción del 39,3% respecto al mismo mes del año anterior, % que representa una caída de unos 10 mil millones de euros en el mes.

Este % de descenso fue superior al experimentado por la zona euro (-30,6%) y la Unión Europea (-30,5%).

A nivel de sectores, destacó el incremento de la alimentación y la caída generalizada del resto de sectores. Si analizamos los diferentes subsectores, podemos reseñar lo siguiente:

  • Por el lado positivo, destacar los productos cárnicos, las frutas/hortalizas/legumbres y los medicamentos, que registraron variaciones positivas.
  • Por el lado negativo, mencionar el petróleo, la metalurgia, los plásticos, todos los bienes de equipo (industria, transporte y otros), el automóvil y la industria textil.

Nuestra recuperación dependerá en gran medida de la reactivación de nuestras exportaciones y serían interesantes planes sectoriales para ello.